Del 24 al 27 de enero Mons. Sanguinetti reunió a los seminaristas de Canelones, algunos laicos, algún sacerdote en el Monasterio de La Pascua.
Se procuró la profundización conceptual, el ensayo y la celebración del canto litúrgico.
Se leyeron y comentaron entre todos los documentos del Magisterio desde San Pío X – que aparecieron sumamente actuales - hasta el presente acerca del canto sacro. El Concilio Vaticano II enseñó sobre la dignidad de la música en cuanto parte necesaria e integral de la liturgia, porque canta los textos, las palabras litúrgicas (SC 112).
Se practicó el canto gregoriano, porque “La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas” (SC 116).
A lo largo del día – y el domingo también en la noche- se cantaban las horas del Oficio Divino con Dom Lourenço Pereira OSB, de modo de vivir toda la liturgia orante de la Iglesia.
El domingo, con buena participación de los fieles, tuvo lugar la Misa Solemne con el propio y el ordinario cantado en latín con melodías gregorianas. Antes de la liturgia todos ensayaron los cantos y se dio una breve introducción al propio.
De esta forma se cumplió con el mandato del Concilio acerca de la formación en música sacra de los aspirantes al sacerdocio (SC 115 y la correspondiente Instrucción del 3.6.79). Se realizó lo indicado por el mismo Vaticano II: “procúrese que los fieles sean capaces también de recitar o cantar juntos en latín las partes del ordinario de la Misa que les corresponde” (SC 54).
La participación en la Palabra y el Sacrificio Eucarístico fue de gran gozo espiritual y de gustar de los dones divinos. ¡El gregoriano está al alcance de los fieles y es su derecho y deber participar del canto y la música propios de la liturgia!

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