Gracia y paz.

Les envío la carta de los Obispos del Uruguay en el marco del camino hacia el V Congreso Eucarístico Nacional. En ella se indica que en todas las misas en que haya que proclamar el Credo, a partir de Pentecostés se rece el Credo propio de la Misa, es decir, el Niceno-Constantinopolitano.
Como ya informamos en el tiempo pascual habrá un itinerario de renovación de la fe, basado en el Credo.
A nosotros nos toca el trabajo pastoral de explicarlo, y de guiar en su uso.
Esta carta, que va involucrando a todo el pueblo de Dios, hemos de procurar que llegue al conocimiento de todos los fieles.
Para ello, ha de ser leída o el Miércoles de Cenizas o el Domingo I de Cuaresma. Veamos dónde será  mejor, para que todos se enteren. Hay que ponerla en las carteleras, alcanzarla a personas y grupos, trabajarla pastoralmente. 
Los colegios y grupos de catequesis y movimientos han de hacer su propio camino de divulgación y formación.
Recordamos que el Tiempo Pascual tendrá un itinerario de profundización de la fe, que culminará con la Solemne Renovación de la Fe el Domingo de Pentecostés en todas las Parroquias del Uruguay.
Se sugiere que cada parroquia haga copias para sus fieles. Se entregan dos versiones: una que va lado y lado, más hojas con el Credo (equivale a tres hojas). Otra a modo de librillo, que incluye una versión del Credo.
En nuestra diócesis el Año de la Fe rezamos el Credo niceno, e imprimimos y regalamos ejemplares; puede ser que los tengan. 
En la Iglesia canaria, todo el mundo ha cantado el Credo niceno. Exhorto a hacer el pequeño esfuerzo de que sea los grupos parroquiales, sea una persona con oído por parroquia aprenda a cantarlo con seguridad. Con esto basta, para que el pueblo pueda cantarlo a dos coros. La experiencia muestra que es muy fácil. Se indica dónde leer la partitura y escucharlo. Si en algún lugar se quiere que se vaya a enseñar a alguien, a algún grupo o a la comunidad, basta con pedirlo.
El canto del credo cumple con la participación actuosa del pueblo, por medio del canto del ordinario de la Misa como indica el Concilio Vaticano II. 
Contando con que estos pequeños medios, que están a nuestro alcance, con nuestra predicación y ejemplo, ayuden a la renovación de la fe, los saludo con los mejores deseos de una santa conversión en la Cuaresma que vamos a comenzar.
Un abrazo y mi bendición
+ Alberto, obispo de Canelones