Alberto Sanguinetti Montero, obispo, amigo de Cristo el Esposo, a la Iglesia de Dios Padre, Esposa del amado Señor Jesús nuestro Señor, establecida en Canelones, la que está colmada de fe y de caridad y de toda gracia, la que es amadísima de Dios y portadora de santidad: mi más cordial saludo en el Espíritu de la Verdad y en la Palabra de Dios (cf. S. Ignacio de Antioquía, ad Esmirniotas, cap.1).

Con estas palabras inspiradas en S. Ignacio de Antioquía, me dirijo a ustedes, mis hermanos, para proclamarles la apertura del Año Jubilar Diocesano, con motivo de los 50 años de la creación de esta Iglesia canaria y para convocarlos a todos a recibir las abundantes gracias que el Señor quiere regalarnos en su Iglesia, colmada de los dones de perdón, santidad y transformación, que el Espíritu Santo obra en Ella. La apertura del Año Jubilar será el 27 de febrero, su celebración principal el 27 de noviembre y la clausura el 20 de mayo de 2012.

1. Año Jubilar: pasado y presente, memoria y conversión.

El Año Jubilar, antes que nada, nos hace atender a la Historia de la Salvación, obrada por Dios Padre, por medio de la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo, y la efusión del Santo Espíritu en y por su Iglesia. El acontecimiento de gracia, la irrupción del Reino de Dios en la Pascua del Señor y su glorificación a la derecha del Padre, se actualiza constantemente en su Iglesia. El Jubileo nos llama a prestar atención, a hacer memoria del acontecimiento de la Salvación en el espacio y en el tiempo: aquí en Canelones y en estos cincuenta años. De esta forma, con fe obediente, humilde y gozosa, respondemos hoy a la proclamación de Jesús: conviértanse y crean en el Evangelio de Dios, que por mí se acerca a reinar en ustedes, dando gracia, vida y santidad, perdón e inmortalidad.

Esta mirada a la obra de la Trinidad Santísima en medio de nosotros es un llamado a la conversión y renovación de nuestra mente y nuestra vida, en la fe, la esperanza y la caridad. Les recuerdo las palabras que les escribí en el Adviento, con la mirada puesta en Jesucristo nuestra esperanza: “Un Año Jubilar, es particularmente un año de gracia del Señor. Es un tiempo para reconocer los dones recibidos y elevar súplicas y acciones de gracias a Dios. Tiempo de conversión, para reconocer los pecados y buscar el perdón. Tiempo de reconciliación. Tiempo para gozar la vida de santidad y gracia de Dios y celebrar las maravillas del Señor en su Iglesia. Tiempo de misión para anunciar a los que nos rodean, que Cristo vive en su Iglesia”.

2. La luz de Cristo reflejada en la Iglesia: iluminación y misión.

Proclamamos que “La Iglesia Católica es luz viva en Canelones”. Dejémonos iluminar por ella, hasta el punto de volvernos hijos de la luz. Porque si hemos participado de las tinieblas, ahora somos luz en el Señor. Vivamos como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Para ello examinemos qué es lo que agrada al Señor (cf. Ef.5, 8-10).

De esta forma, el Año Jubilar nos impulsa también a renovar nuestra misión y nuestro testimonio para llevar a todos a Cristo, luz de los pueblos, reflejada en la faz de su Iglesia (LG.1). El Año Jubilar es un llamado a renovar nuestro servicio al Evangelio, nuestra entrega a la misión de anunciar a Cristo a todos los hermanos, en esta nuestra tierra canaria. Así el Señor será conocido y los hombres, movidos a la fe y confianza en él, se dejarán salvar por su gracia y oirán la invitación a una vida sobria, honrada y religiosa (cf. Tit. 2,-12).

3. Conocer, amar y vivir a Cristo en su Iglesia.

El Año Jubilar es ocasión de ahondar en el misterio de la Iglesia, a la que las Santas Escrituras describen como Pueblo de la propiedad de Dios, familia de Dios, cuerpo y Esposa de Cristo, templo del Espíritu, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, nuestra Madre, y tantos otros nombres, que nos mueven a profundizar nuestra fe en la Iglesia, con la mente y el conocimiento, con el corazón y el amor, con la vida y el testimonio.

Estamos invitados a conocer mejor la Iglesia desde su misterio y sus riquezas. Gustemos la Palabra de Dios, que la Iglesia nos entrega, y comprendámosla en comunión con el magisterio de los Santos Padres, los doctores y maestros.

Los invito a todos a descubrir y celebrar con fidelidad la Divina Liturgia, en su riqueza y amplitud. Busquemos estudiar la Sagrada Liturgia, comprenderla, dejar que forme nuestro corazón y nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro actuar.

Conozcamos más a los mejores hijos de la Iglesia, especialmente en medio de nosotros, entre los que se destaca el Siervo de Dios, Mons. Jacinto Vera.

Este año de gracia es un don para que la Iglesia crezca en nosotros y nosotros en ella.

4. Acciones del Año Jubilar.

Poco a poco iremos entrando en la dinámica de este Año Jubilar, que será como todo año de gracia del Señor, pero vivido con especial devoción y entrega.

Antes que nada escuchemos el llamado a vivir intensamente el Año Litúrgico. Invito a todos los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a todos los fieles laicos a entregarse con generosidad a las celebraciones de la Santa Cuaresma, a dedicar a Cristo el Santo Triduo Pascual que él mismo consagró y a una gran celebración de la Vigilia Pascual. Para ayudar este camino los invito a participar activamente de la liturgia en sus comunidades y, en la medida de sus posibilidades, a participar en la Cuaresma Diocesana, que iremos celebrando en distintas iglesias de Canelones.

A lo largo del año habrá encuentros de toda la Iglesia diocesana, a los que exhorto a participar con verdadera entrega de nuestro tiempo y nuestras energías. Y habrá también encuentros jubilares de los distintos grupos y sectores.

Así, el Año Jubilar será un año de gracia y conversión, ayudados por las particulares gracias de las Indulgencias, que la Iglesia nos otorga, de tal forma que los méritos de Cristo y la oración y caridad de todos los santos, acompañen nuestro ejercicio penitencial de conversión.

Con la esperanza firme y gozosa de que el Señor obrará grandes cosas en nuestra Iglesia en este Año Jubilar Diocesano y que será para todos fuente de inagotable gracia convoco a todos a unirse a la apertura de esta Año en la Santa Iglesia Catedral de Canelones el próximo domingo 27 de febrero.

Pido que nos ayudemos unos a otros para llegar a nuestra Catedral. Ruego a todos los que estén impedidos de asistir, especialmente a los enfermos, que se unan con sus oraciones y ofrendas al sacrificio de toda nuestra Iglesia unida a Jesucristo.

Que la Madre de Dios, nuestra Señora de Guadalupe, nos lleve a Jesús, su Hijo, Señor nuestro.

+ Alberto Sanguinetti Montero

Obispo de Canelones

Canelones, 2 de febrero de 2011, Fiesta de la Presentación del Señor.


Horario completo del encuentro del Domingo 27 de febrero

1) Desde las 15.30 habrá confesores en la Catedral

2) A las 16 hs.: concentración y encuentro

3) 16.30: celebración de las Vísperas del Domingo

4) 17 hs.: Solemne Liturgia de la Santa Misa.

Esta carta debe ser leída, junto con el Horario, en todas las Misas del Domingo VI del Tiempo Ordinario (domingo 13 y misas prefestivas del sábado 12).

Por mandato del Sr. Obispo

Pbro. Jorge Jaurena Churi

Secretario Canciller