Canelones, 12 de diciembre de 2013

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”

Queridos hermanos en Jesús, Hijo de María, Hijo de Dios:

            Culminando un nuevo año, con la gracia de haber celebrado como Iglesia el “Año de la Fe”, por este medio quiero hacer llegar mi saludo, por las fiestas que se aproximan.

            Dios en su infinita misericordia no abandona a sus creaturas, sino que nos envía a su Hijo, para que encarnándose en nuestra débil naturaleza, dé pleno cumplimiento al gran misterio de salvación trazado desde antiguo.

            Este anuncio siempre nuevo, nos llena de júbilo a cada uno de los cristianos que con gozo esperamos  la venida definitiva de quien es nuestra salvación, Cristo, el Cordero sin mancha que se entrega para que en Él, perdonados los pecados, recibamos el Espíritu de adopción de hijos de Dios y la esperanza de la vida inmortal.

            Que en esta Navidad y en el año que comienza, con convencimiento, con seguridad, abramos nuestro corazón a la gracia de Dios, para continuar con fidelidad la misión que hemos recibido desde el día del bautismo: anunciar a los hombre de hoy el Evangelio de que un Niño nos ha nacido, nos ha sido dado, para desde su fragilidad salvarnos por la fuerza de la misericordia y el amor.

            Invocando la protección de la Virgen Madre, con afecto les deseo una Feliz Navidad y un año lleno del amor de Dios, para que lo compartamos con aquellos que Él mismo nos ponga en nuestro camino.

                                      + Alberto Sanguinetti Montero

                                        Obispo de Canelones

Se ruega que esta carta sea leída

en las celebraciones del IV Domingo