“Un samaritano lo vio y se conmovió”
(Lucas 10,25-37)
Leyendo la parábola del buen samaritano, más allá de la realidad humana de un hombre solidario con su prójimo, la Iglesia ha visto a Cristo, que "se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza". ¿Cómo se hace Cristo presente? A través de quien, superando la indiferencia y los miedos, se anima a ayudar a su prójimo herido. Puedo ser yo, puedes ser tú, podemos ser nosotros.
Mi reflexión para este domingo 7 de julio de 2022, XV del tiempo durante el año, ciclo C.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.

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