“Lázaro...ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico”
(Lucas 16,19-31)
El mundo está lleno de personajes famosos, cuyos nombres conocemos todos, aunque jamás hayamos estado con ellos o, al menos, haberlos visto "presencialmente" en algún evento masivo.
Hay seres anónimos, en cambio "que no dejan ni la sombra", como decía el poeta.
La parábola de hoy nos presenta a un hombre pobre, tal vez "en situación de calle", lamido por los perros a la puerta de la casa de un hombre rico. Sin embargo, su nombre, Lázaro, aparece en el relato de Jesús. Dios no ha olvidado a ese ser humano abandonado por los demás hombres. A su muerte, irá junto a Dios.
El hombre rico, en cambio, permanece en el anonimato. Su nombre no ha entrado en la historia; tampoco ha entrado en la vida junto a Dios.
Su tormento eterno será ver como su vida, rodeada de tantas cosas "valiosas" no alcanzó el verdadero valor que le hubiera permitido estar allí donde Lázaro ha llegado por la misericordia de Dios.
Mi reflexión para este domingo 25 de septiembre de 2022, XXVI durante el año, ciclo C.
Además: santos, fiestas patronales, aniversarios...
Bendiciones,
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.

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