“La creación espera ansiosamente” dice San Pablo (cf. Romanos 8,18-23). Podríamos decir que está en espera de la semilla que Dios va a plantar en ella. Esa semilla es la Palabra eterna del Padre: su Hijo encarnado, la Palabra que "sale de la boca de Dios" y realiza todo lo que Él quiere y cumple la misión que Él le encomendó. (Isaías 55,10-11) Pero no es posible olvidar que la tierra donde se siembra la Palabra sigue siendo cada uno de nosotros. ¿Qué encontrará en nuestro terreno: camino, piedras, espinas…? Quiera Dios que sea tierra buena. (Mateo 13,3-9)
