¿Por qué renunciar a algo que siempre me ha parecido tan valioso?
¿Por que desapegarme de algo que siempre ha sido mi manera de actuar o de vivir?
Porque he encontrado algo verdaderamente valioso, algo que llena mi vida hasta el punto en que todo lo demás queda sin valor.
Ese es el tesoro que nos invita a buscar Jesús: el tesoro del Reino de Dios. El tesoro que, en definitiva, es Él mismo.
Mi reflexión sobre las lecturas del Domingo 17° durante el año, ciclo A, 26 de julio de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay
